Valerie

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-¡Ay! Ya, ya, ya nació. – gritó tu bisabuela.

La respuesta de toda tu familia a ese alarido de emoción fue correr como estampida en dirección al vidrio. A través de el te vimos. Para explicarte lo que sentimos al verte, haré una comparación. Imagínate cómo si estuvieras flotando dentro de un globo y el aire a tu alrededor contuviera el polvo mágico de la felicidad. Al verte, los ojos de toda tu familia se convirtieron en los alfileres que explotaron ese globo, y la detonación expandió las partículas de felicidad en el ambiente, produciendonos una sonrisa congelada que reflejaba una gran alegría. Estabas morada como Barnie el dinosaurio. La enfermera te midió y te pesó, luego te dejó en una de las camitas y salió a la puerta para dirigirse a la multitud expectante.

-La bebé está sanita, mide 47 centímetros y pesa 2.190 gramos. Pero por su condición de ochomesina, sus pulmones necesitan adaptarse, así que la llevaremos a la encubadora.

– ¿Y su mamá? ¿Cómo está Vero? – preguntó Alex, tu papá.

– Delicada. La ingresamos a la unidad de cuidados intensivos con la presión en 180- 100. Pero tranquilos, eso es normal por haber sufrido preclancia. La tendremos vigilada.- cerró la puerta, dejando a más de diez personas preocupadas tanto por ti cómo por tu mamá.

Dos días atrás, después de haber llegado del trabajo, estaba en mi cuarto como lo estoy ahora, escribiendo. Y en la oscuridad de la noche veo en el umbral de la puerta a un hombre. Me asusté. A medida que se acercaba me di cuenta de que no era mi hermano, es decir tu tío. Encegecida por la luz del computador, espabilé varias veces y enfoqué. Era tu abuelo.

– ¡Papi! ¿Tú que haces aquí?- de inmediato pensé en ti y en tu mamá- ¿qué pasó?

– Vero, estaba mal. Le empezaron las contracciones y se le subió la presión. Te hemos estado llamando todo el día, y tú con el celular apagado, como siempre. ¿Para qué tienes el chócoro ese si nunca lo coges?

– ¡Ay papi, no puede ser! Se me descargó y tú sabes que ahora con la novela se me olvida hasta cargarlo. Pero ajá, ¿cómo sigue?

– Ya le bajó la presión, está en su casa. El médico le dio unas pastillas para controlársela. Hay que tomarle la presión cada media hora, y si no evoluciona a los medicamentos y se le sigue subiendo, la llevemos de inmediato a la clínica.

Y así fue querida sobrina, a la mañana siguiente desde muy temprano estábamos toda la familia en tu casa rodeando a tu mamá y a su barrigón, viendo películas y consintiendolas. Le tomaron la presión. El aparato marcó: 130- 100. A la media hora: 140- 110. Y a la hora: 150- 120. Al escuchar ese último resultado salimos disparados para el hospital. A pesar de que tenías que durar un mes más sumergida en la gelatina, te cansaste de nadar y empezaste a patear exigiendo salir a la luz. Desde antes de entrar a la sala de urgencias, tu mamá, tu abuela Ana y tu bisabuela Gloria ya estaban llorando, y yo, al quedarme en la sala de espera, después de despedirme de tu mamá con un abrazo y viendo como se alejaba e imaginándome cosas terribles, también lloré. Mis lágrimas eran de súplica, eran para pedirle a Dios que las cuidara. Sentí pánico. Esa despedida me encogió el corazón. Esa despedida me hizo pensar que podría ser la última. Te confieso que esa ha sido la primera vez en mi vida que he sentido miedo de perder a un ser querido.

Después de unas horas me dejaron pasar a verlas. Tu mamá estaba nerviosa por culpa de tu abuela Ana. Y cómo no, si estaba llorando y preguntándole a cada médico que pasaba por ahí , las consecuencias de la preclancia. Al percatarme de la situación de inmediato llamé a la única persona en el mundo que puede controlar a esa fiera, a tu abuelo César.

– Papi, ves a sacar a mi mamá. Le dije que se saliera y no me hace caso. Está nerviosa caminando de un lado para el otro y hablando con todas las mujeres embarazadas y médicos. Tiene nerviosa a Vero- le dije.

– Ya viene ella con su locura, espérate ahí. – me respondió.

Me causó curiosidad ver que no se dirigió a la sala de urgencias sino que salió a la farmacia de enfrente y regreso con una caja de Valeriana, una medicina relajante. Después de haberla obligado a salir, su primera dosis fueron dos pastillas. Dije primera, porque se las siguió tomando hasta el día en que naciste. La sentamos y apenas le hicieron efecto, tu abuela Ana se convirtió en una zombie. Efecto que agradecimos inmensamente. Luego el médico revisó a tu mamá y la envío a una habitación en el segundo piso del hospital. Dijo que por ese día le iban a seguir controlando la presión y que al día siguiente, a primera hora, le haría la cesárea. Apenas le dijeron eso, a tu mamá los nervios se le dispararon. Ahí me percaté de que era la hora de actuar, tenía que calmarla, por eso me propuse a hacer lo que más fácil se me da; hacerla reír.

La habitación que parecía un Iglú de lo fría, y eso que estaba llena de gente. Aparte de la familia Padilla López, estaban los Dau Morán. Y así, con un público abundante comencé mistand up comedy, que se basó en contar las absurdas pero verdaderas historias que he escrito en mi blog, historias que te leeré cuando estés grande. Primero empecé burlándome de tu abuela Ana, y de la vez que por estar de inocente y no conocer un porro de marihuana, la trabaron, pues se sentó al lado de un hombre que la fumaba. Las carcajadas no se hicieron esperar. Luego agarré por mi cuenta a la que ha sido protagonista de varias de mis historias, ni más ni menos que a la Tata Yoya, que hoy en día tiene el apodo de “La VISA”, por ser tu bisabuela, y por ir a jugar BINGO, apretando una tarjeta VISA, y que en estos momentos, mientras escribo estas letras, te está dando el tetero sentada en una mecedora al lado mío, quitándole ese privilegio a tu abuela Ana, que está al otro lado de la ciudad, desesperada y literalmente llorando a moco tendido, porque tiene gripa y no puede acercarse a ti. Todavía no te conoce, pero nos hace reír cuando llama a cada minuto y se lamenta diciendo: “no puede serrrr, tanto tiempo esperando este momentooooo”.

Les conté a mi público la historia de los zapatos que “La VISA” metió al congelador para que se le ablandaran porque le quedaban apretados, pero que por “su cabeza loca”, cómo ella misma dice, se le olvidó que los había metido ahí, y al día siguiente, es decir, horas antes del matrimonio de tus papas, la empleada los encontró congelados y con hielo guindando. Y tu abuelo César se burlaba diciendo que cuando puso los tacones al sol, botaron “litro y medio de agua”. También les conté apartes de unos de los mejores artículos del blog, llamado: “Seré una súper abuela”. Y mientras contaba la historia me acordé de algo y le pregunté:

– Oye Tata Yoya, caramba, te felicito. En todo el día no has practicado tu deporte favorito. Pescar.
– ¿Pescar? ¿Cómo así? ¿Tú pescas Gloria?- le preguntaron tus tías paternas.
(Risas descontroladas de
tu familia materna, pues sabían de lo que hablaba).
– Pescar: dícese de la acción de mover la cabeza de arriba hacia abajo y de un lado para el otro, con los ojos cerrados y la boca abierta. – les dije.
(Risas descontroladas de tu familia paterna)

Cuando el público volvió a recobrar el aire, continué y dije una de las más recientes de sus hazañas.

– Imagínense que mi abuela agarró la ecografia de Valerie y se puso las gafas. Caminó hasta la lampara y sobre la luz, acercaba el papel negro y luego lo alejaba. Lo miraba detenidamente con cara de intelectual y de repente hizo un gemido similar a un: “ajj”, y añadió con rabia: “esto no lo entiende ni Mandrake”. Me reí, nunca había escuchado ese nombre. Y pues, para salir de dudas le pregunté.
-¿ajá Tata y ese quien es?
– ¡Ay! El muñequito famoso. El colmo que no sepas.

Vine a saber quien es ese personaje hoy, gracias a Wikipedia. Obviamente porque no viví como ella en la época de los 60, donde Mandrake, sí era famoso. Salía en las tiras cómicas y ese dicho lo utilizó porque Mandrake, era un mago. Ósea que para ella, el jeroglífico de la ecografía, no lo entendía ni un mago. Después de todos esos cuentos a tu mamá se le quitaron los nervios y las carcajadas de toda la familia inundaron la clínica La Asunción de Barranquilla. Tanto así que varias enfermeras se acercaron y nos pidieron que por favor, bajáramos la voz, petición que no pudo ser atendida pues luego de que ellas salieran del cuarto, y para rematar con broche de oro aquella tertulia en pro a la relajación de la embarazada, tu papá dijo:
– Oiga Tata, por ahí le tengo un novio.
– No mijo, yo soy mujer de un solo hombre. Además, hombre viejo, hombre que no se le Hara la Hicha.
– ¿Hara la Hicha? ¿Eso qué es? – le pregunté.
– Ay, cambia la H por la P.

Salimos del hospital. Esa noche tu abuelo César se quedó con tu mamá acompañándola. Y el 13 de abril del 2013, a las 6 de la mañana, cuando me levantaba de la cama, escuché gritar a tu abuela Ana. La vi con los pelos parados producto del roce con la almohada, en una pijama sexy, con los ojos adormitados, pero con una sonrisa de oreja a oreja mientras gritaba a los cuatro vientos agitando los brazos y tocando palmas: “¡despiértense! Que hoy es el gran díaaaaaa”.

Querida sobrina, no te alcanzas a imaginar lo mucho que sufrió tu mamá. Con decirte que solo a los cuatro días después de tu nacimiento fue que te conoció. Pues tú, estabas en la encubadora, y ella, en cuidados intensivos. Yo me quedé cuidándola dos de esos días, y sus lágrimas corrían como ríos por la desesperación de no poder conocerte, abrazarte, sentirte y besarte. Lo días pasaron lento, muy lento. No podía hacerla reír para calmarla porque la herida de la cesárea le dolía. Fue más agonizante verla llorar desesperada, cuando tu papá, pensando que así ella calmaría su ansiedad, le mostraba vídeos y mil fotos tuyas. Y paramos de mostrárselos cuando al ver unos de ellos, tu mamá casi se ahoga en llanto al escuchar la voz de tu papá diciendo: “Vale, Vale saluda, saluda a tu mamá”. Y él te levantaba la manito, e imitaba la voz de un bebé diciendo: “Hola mamita, te quiero, recupérate, que pronto estaré contigo.”

Pero Vale, todo ese sufrimiento valió la pena, valió la pena porque hizo mas emotivo el reencuentro. Fue maravilloso el momento en que la puerta de la habitación se abrió y tú entraste. Tu mamá ahogó un llanto mezclado de lamento y emoción cuando te vio. Y sus lagrimas llenas de amor maternal no se hicieron esperar. Fue un momento inigualable, donde se vivió a flor de piel el verdadero amor de madre. Creo que era mi destino vivir ese momento para luego poder expresarlo con palabras.

Eres la bebe más hermosa que haya visto en mi vida. Desde antes de nacer ya te amaba y con cada puchero que haces el amor se me incrementa. Te imagino con sombrero y botas acompañándome a montar a caballo. Serás la amazona estrella de la familia. Valerie Dau Padilla, gracias por traernos tanta felicidad.

Con cariño,

Tía Caro.

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12 thoughts on “Valerie

  1. Carolina, me has hecho llorar, pude pintar perfectamente cada escena que narras, fué como estar en un teatro viendo esas películas que te hacen reir y llorar al mismo tiempo. Que hermosa descripción de uno de los momentos fundamentales en la vida de una persona ser testigo y protagonista de la nueva vida que nace. Un abrazo para toda tu familia.

  2. Caro : Aqui , te superaste, rei y rei y tambien llore de la emocion, esa es mi familia jajajaja
    me conmovi hasta los huesos, T:Q:M: mi escritora favorita

  3. Pelaita de carajo, lograstes sacarme las lagrimas, eso es lo hermoso de una familia unida, siempre juntos en las buenas y en la malas. Valerie es una niña privilegiada, al haber nacido dentro de una hermosa familia (paterna y materna), llena de valores y amor. Alex, quedastes en presentarnos al pretendiente de mamita, y hasta el momento nada, a ese muchacho, primero lo tenemos que cuestionar los cinco hijos de Tata Yoya, pa’ luego ella dar el si. Primera condición: presentar cuenta bancaria, papí llevao’, ni a la esquina !!! jajajajaja segunda condición: Tiene que estar firme el hombre, porque mamita parece un resortico, grave el muchacho… jajajajaja

  4. Quiero conocerte, eres genial. Pocas veces se le toca el corazón a un periodista experimentado con una narración, tu lo acabas de lograr.

  5. caro me hiciste llorar y a la vez reir a moco tendido.. Que historia mas hermosa, nadie mas como tu para contarla y darles esa gotica de comedia a tu familia cuando mas lo necesitaba. Gracias a Dios vero y la bebe salieron adelante.. todo producto de PapaDios junto con el amor de familia.
    Dios te bendiga a ti y a tu familia siempre.

  6. Caro, que alegría… aunque te confieso que se me salieron un par de lagrimas. Los felicito por esa bebe tan hermosa. Les deseo toda la felicidad del mundo con la pequeña Valerie. Un beso para ti, Vero y la bebe.

  7. mira mi flaca hermosa yo he llorado y me he Reido como loca aqui en casa ,estoy feliz que vero y vale estan bien y fuera de peligro,,les mando mil bendiciones ,abrazos y muchos besitos ,para las familias felictaciones por esta reina que llego a iluminar sus vidas,,los quiero mucho

  8. Nena me conmoviste, me alegra que al final las dos estén bien, saludos a tu hermana y besos a tu sobrinita, que dios y la virgen cuiden y derramen sobre esa princesita aguaceros de bendiciones

  9. caro. Los tios tambien queremos decirte gracias por tenernos tan informados de todos esos bellos momentos tan lindo que está viviendo Vero, y Alex como PAPAS de valerie, sabemos los sentimientos que tiene vero y esmuy lindo ese encuentro., ella va a ser una excelente Mamá, ustedes tienen un gran ejemplo en sus Padres son personas lindas, luchadora y de muchos méritos ambos. pedimos al Todopoderoso muchas bendiciones para toda la Familia. Para ti Tia tambien te queremos decir muchas felicitaciones y vas a ser muy consentidora.
    Tus comentarios son super especiales vivimos todos los momentos que describes como si estuvisesemos allí

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