No busques, déjate encontrar. Vs El que busca encuentra.

Hay muchos dichos que tratan sobre dejar que el destino haga su trabajo, otros tantos dicen que si no buscas las cosas no te llegan. Lo que tengo claro es que tarde o temprano te van a encontrar, así que lo mejor es relajarse y no desesperarse buscando.

Lo que es para ti, ni aunque te quites y lo que no, ni aunque te pongas.

El título de este artículo aplica para ambos géneros, tanto masculino como femenino. Mi consejo es, si eres mujer y estas cansada de tanto esperar y un día decides buscar, lo único que tienes que tener en cuenta es hacerlo sigilosamente, casi impersivible.

Y si eres hombre y quieres encontrar buscando, no hay contraindicaciones ya que ustedes lo pueden hacer de frente. Aunque si realmente te interesa esa mujer y quieres que ella no piense: “Me está coqueteando. Seguro así hace con todas”. También hazlo discretamente.

Yo digo que nada en la vida llega por casualidad, todo pasa por algo. Aunque a veces queremos que ese algo venga rápido y nos lanzamos al mar a ver si divisamos un tesoro, y para nuestra suma de decepciones lo que puedes encontrar en esa búsqueda desesperada es un tiburón que te hiera más.

Hace días en otro post yo hablaba de la cacería. Decía que había que cazar a la presa con cautela para que ésta no se diera cuenta, que tenían que ser silenciosos, bla bla bla.

Hoy pareciera que el destino se burlara de mi, hace días me enteré que yo fui la presa. Me habían cazado sin yo percatarme, todo estaba fríamente calculado y de qué manera. Ratifiqué que las casualidades no existen y que este mundo es una selva donde gana el más ágil.

Mucho después de haberme cazado, mi verdugo me contó los pormenores de cómo había realizado su hazaña, cosa que me pareció un error porque un buen jugador nunca muestra sus cartas, yo no lo haría por ejemplo.

Erase una vez en un reino carnavalero se encontraba en lo alto de un castillo llamado Henry’s Café «El Cazador». Éste divisaba a las damiselas elegantes llegar en sus carruajes para disfrutar la fiesta que se estaba ofreciendo en el castillo, hasta que vio llegar un hermoso corcel negro conducido por una amazona.

Me cuenta que fijó sus ojos de águila en aquella dama y la siguió con la mirada hasta que su presa se sentó justo al lado de su mesa.
-Y ahora como hago para acercarme a ella si no conozco a nadie que me la presente -Pensaba él.
Aquí comienza el desarrollo del dicho: “El que busca encuentra”.

Después de mucho rato riendo y destrozando la mesa con su alegre personalidad, la dama en compañía de una amiga bajan por las escaleras. Un amigo de ellas estaba sólo en el jardín del castillo y querían acompañarlo un rato. De inmediato «El Cazador» tiró una soga desde la ventana y baja simultáneamente sin que la dama se diera cuenta, mientras ella lo hace por las escaleras.

Las damas después de saludar a su amigo decidieron regresar a la mesa pero mientras subían las escaleras «El Cazador» tropezó “sin querer queriendo” a «La Presa». Y con una simple palabra se desencadenó una corta pero interesante conversación:

-Ay disculpa te golpeé.

-No tranquilo no fue nada.

Aquí se aplica el dicho “No busques, déjate encontrar”. La conversación se tornó muy agradable, «El Cazador» se hacía interesante y daba en el punto exacto para que «La Presa» no dejara de prestarle atención, tanto que la amiga que la había acompañado se desapareció por un instante, se había convertido en un fantasma esperando a las espaldas de ambos personajes pensando según ella que éramos viejos amigos.

Minutos más tardes corté la conversación, «El Cazador» trataba de sacarme alguna dirección para enviarme cartas y comunicarnos desde la distancia. Pero esta presa como buena “tilin tilin” no se la dio. «El Cazador» tuvo suerte que deje mi zapatilla tirada en el piso como la cenicienta, mi nombre. En esta época con saber sólo tu nombre te pueden encontrar en cualquier lado, porque “Si no está en facebook no es nadie, no existe”.

«La Presa» pensó que todo acabaría ahí, hasta que un mes después, así como lo oyen, un mes después. «El Cazador» se comunicó. Creo que eso es algo más sorprendente aun que la típica táctica del hombre que usa “la regla de los tres días”.

¿Hola cómo estás?, te acuerdas de mí …

Después de mantener una comunicación electrónica, hace poco me puso una cita. Yo insegura por no saber la verdadera procedencia de este personaje, indagué en los muy útiles “Amigos en común”. Así después de unas muy buenas, que digo buenas, excelente recomendaciones accedí a la cita y nos conocimos mejor. Se acuerdan del post: “¿Por qué deje la ventana abierta?”, Bueno ahí venía de ese encuentro. Interesante es que con una gripa atroz, pasé un momento muy agradable.

«El Cazador» tiene que tener los ojos muy ágiles para darse cuenta que aquel día del encuentro en el castillo esta dama tenía los labios pintados de rojo. A continuación me dijo: -Te traje un detalle.
Me sorprendió con un regalo muy interesante y que no es común que te de un hombre, sacó de su bolsillo un Pintalabios.

Pero no hay que confiarse porque…  “Hasta al mejor cazador se le va la liebre”.

Termino dando un consejo para que  “TE ENCUENTREN”. Sólo tienes que seguir los cuatro puntos que describiré a continuación…

1.  Baila: como si nadie te estuviera viendo.
2. Ama: como si nunca te hubieran herido.
3. Canta: como si nadie pudiera oírte
4. Vive: como si el cielo estuviera en la tierra.

The End.

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3 thoughts on “No busques, déjate encontrar. Vs El que busca encuentra.

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