El príncipe desteñido

El azul es mi color favorito, por eso al ver aquel vestido me gustó a primera vista. Lo vi y me pareció divino. Además, sabía que iba a encajar “seximente” en mi cuerpecito. Su tela se veía fina y sobre todo su color, ese color azul rey combinado con mi cabello rojo, mis pecas y mi tez blanca quedaría espectacular.

Yo estaba feliz, lo compré de inmediato. En la primera postura se comportó maravillosamente, en un momento llegué a pensar que nunca me lo quitaría y hasta vislumbre la posibilidad de dejármelo de pijama.

En la segunda postura, empezó a mostrar su calidad, se estaba estirando y perdiendo su forma. De inmediato rectifique que aquella tela no era tan fina como aparentaba porque se le estaban saliendo los hilos. Ahí pensé: – Esa plática se perdió.

Un día llegó a mi casa Faride, la empleada. Cocina delicioso, es honrada, atenta, pero está loca de remate. Trabajó quince años con mi familia, pero hace dos se empezó a enloquecer. No entendíamos de qué se reía tanto, decía incoherencias y un día se levantó partiendo todos los vasos de la cocina porque supuestamente Luis, el portero, le estaba agarrando el culo. Ahora sólo trabaja con nosotras por días, nos reímos de las cosas que dice y optamos por poner vasos plásticos cuando viene.

A «Fari» le entregué el vestido para que me lo lavara a mano.
– Oye pero con mucho cuidado porque se está dañando- le expliqué.
A los pocos minutos de repente se empezó a reír.
-Anda niña Caro, venga a ver el vestido. Se le destinó el azul.
A esa loca se le había caído una botella de cloro encima, dejando blanca aquella tela azul cielo. Antes de alterarme al recordar su precio, me puse a pensar que las cosas pasan por algo, así que le dije:
-Bueno «Fari» ni modo, mejores cosas se han perdido, de todos modos se veía de mala calidad.
– Sí, sí niña Caro, menos mal que la salvé, seguramente ese trapo la hubiera dejado encuera en la calle.

Así le pasó a la amiga de una amiga mía. Pero aquí el que se había desteñido era el azul del que estaba hecho su príncipe.

El príncipe azul se originó en los cuentos de hadas. Representa a un joven apuesto que va al rescate de una dama en apuros para liberarla de un malvado hechizo. El color azul quiere dar alusión a la expresión utilizada para referirse a la aristocracia: Sangre azul. Ellos por su blancura se acostumbraban a alejarse del sol, por lo que estaban pálidos y las venas eran más visibles. (Por eso yo me auto proclamo, piel suprema, así que dejen de acosarme por no querer broncearme).

Ésta es la historia de «Blanca Snow» y los «7 enanitos» de su «Príncipe Blue». Siete enanitos que representan los defectos que hicieron que la «Malvada Bruja» lo regresara a su estado natural, a su estado de verde y baboso sapo. Pero pensándolo bien, esa bruja no era tan malvada, simplemente es una mujer ardida que estaba cansada que hombres como el «Príncipe Blue» andarán tranquilos por la vida partiendo… corazones con su espada.

Aquí no hablaré de cómo la conquistó, aquí contaré la experiencia de vida de nuestra querida y muy apoyada «BlancaSnow», que es la heroína de éste cuento de hadas que no terminó en un final feliz.

Todas hemos soñado con el príncipe azul, ese que Disney nos vendió con sus películas. Nos inculcaron que el prototipo de hombre ideal tiene que tener un enorme castillo, carruajes y muchas joyas. Además, ese personaje tiene que ser divino, caballeroso, atento, galán, inteligente, familiar, buen bailarín, aguerrido, y se supone que muy buen amante. Ósea nos vendieron al hombre perfecto, aquel que no necesita echarse AXE para conquistar. Si supieran que por ahí andan Caperusitas Rojas, ósea, mujeres inteligentes que no comen cuentos y en vez de príncipe azul andan buscando un lobo feroz que siempre les responderá: “para verte, oírte, olerte y comerte mejor”.

Un paréntesis, es que quiero mencionar que por fin alguien se dio cuenta el gran daño que las películas de Disney le estaban haciendo a la infancia. Agradezco inmensamente a Dreamworks por crear a Shrek, el salvador y burla viviente del mundo mágico y estúpido que nos pintaban antes. Por eso niñas, quiero que miren una y otra vez esa película, porque así es que son los hombres en la vida real. Verdes, que te sacan del cuarto con sólo tirarse sus flatulencias con olor a fresa, con una pipa cervecera que fácilmente le puede servir de portavasos, unas piernas flacas y un culo invisible que más bien parece la extensión de la espalda. Además, te asusta al escucharlo roncar porque suena como si se estuviera ahogando. Ah pero eso sí, hay que abonarles que en vez de un caballo tiene por “amigo” un burro. Espero que las que lean esto sepan que el burro, aunque es bajo de estatura, bruto y feo, lo tiene muy grande. Y a diferencia del caballo él sí se puede dar golpes de pecho con su quinta pata.

Ok, retomamos. «Blanca Snow» Tenía la esperanza de que aquel príncipe apareciera, porque ella estaba desesperada y aburrida de besar supuestos sapos. Así que un día se le hizo el milagrito, conoció a su «Príncipe Blue». Era un hombre lindo tipo Brad Pitt, en un carruaje muy lujoso tipo James Bond y con unos diálogos chistosos tipo Jim Carrey. Díganme ¿quién no va a caer en sus redes? Obviamente que ella apenas lo vio dijo: –Oh my god éste va a ser, mañana me caso. Já já fue tan ilusa.

«Blanca Snow» es la heroína, la mujer maravilla. Es alegre, inteligente, bonita, emprendedora y “todo lo que tú quiera”. Por eso, utilizando el poder de la visión de rayos x, o el sexto sentido que llaman, se dio cuenta que aquel príncipe venía con defectos de fábrica muy difíciles de reparar, para no decir imposibles.
Y no hablo de errores sencillos cómo ser desordenado, vulgar o que tenga los zapatos sucios. No, hablo de errores que necesitan ayuda de un especialista de la psicología. Errores como los celos.

Pero «Blanca Snow» no se dejó enceguecer por todos los “atributos” que aparentaba tener aquel «Príncipe Blue», ella fue inteligente y no se enamoró a primera vista. Con cada frase que mencionaba aquel hombre, se iba dando cuenta que algo andaba mal, que todo no era tan perfecto porque sencillamente él se creía perfecto. Decía que era el más inteligente, el más atleta, el más conquistador, el mejor empresario, y sí, él era el más… egocéntrico que había conocido. Además, «Blanca Snow» se empezó a asustar cuando él le decía: -Te Amo. Ella sabía que era muy pronto para que lo dijera. También se dio cuenta que las treinta llamadas al día no eran normales, más si él le preguntaba con insistencia los motivos por los cuales no hubiera contestado una de esas llamadas.

Uno no puede pretender tapar el sol con una mano, porque la verdad tarde o temprano va a salir a flote. Y así le pasó a él, no pudo ocultar por mucho tiempo su verdadera identidad. Ya que «Blanca Snow» analizó con cabeza fría la situación después de 50 días de relación pasó algo que le abrió los ojos definitivamente. El «Príncipe Blue» en una fiesta le hizo una escena de celos infundados que fueron la gota que rebasó el vaso.

La forma como «BlancaSnow» lo terminó, se merecería otro artículo. Que pronto lo escribiré. Por ahora sólo abonémosle que no se dejó deslumbrar por aquel individuo. Tampoco se dejó manipular sus fibras maternales, pues «Príncipe Blue» decía que la amaba y que quería que fuera la mamá de sus hijos. Por eso tengan mucho cuidado, y dejen de creerse princesas. Despéinense amando a su Shrek, y sepan que no todos los hombres son iguales, hay peores. Tomen el ejemplo de esta heroína y manden a los supuestos príncipes que creo son maricones pa’ la porra (El reino del far far away). Y ya dejan de creer en cuentos de hadas, culicagadas.

Lo único que sé, es que mi príncipe azul está deMorado. Llamaré a Fedex para averiguar.

Mi Twitter e Instagram» @caropadi.

PD: Si lees esto y no comentas, nos veremos en 7 días. Att: Samara, la del ARO

6 thoughts on “El príncipe desteñido

  1. Gratamente sorprendida por este blog. Eso mi Caro preciosa es lo que hay que hacer, lo que tu Snowwhite hizo ver las señales que su “principe azul” enviaba, esa si que como tu dices no se dejó comer de cuento” y estuvo pilas a esas señales que muchas veces están ahí pero que la mujer las obvia pensando mas en el azul del principe que en la realidad. Y luego terminan golpeadas, o peor aún asesinadas por su tan anhelado principe. Ojo no generalicemos, pero si niñas abran el ojo que no todo lo que brilla es oro. Un besote para mi hija putativa.

  2. En este caso creo q el problema es de blancanieves…. Y q pasa en todas las mujeres q se ilusionan con 3 maricadas que le digan. Más bien aprendan a ser pacientes y dediquenle tiempo a conocer a la persona que tienen al lado.

  3. All great changes in live are preceded by chaos y el mayores cantidades de gentes se dan la espalda por prevenir y desconocer las grandes posibilidades de exploren situaciones dificiles. In my opinion: “para hacer feliz hay que dejar colar”. Celos no es condicion natural de un alguien sino de un relacion, podemos ser celosos dependiendo circuntacias de un relacion.

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