Bombea

Cartagena, como te quiero. No solo para pasar vacaciones como todo el mundo dice, a mi me encantaría vivir ahí. Ver diariamente ese majestuoso mar y sus murallas es un privilegio que pocos tienen. Yo nací ahí pero no he vivido allí, aunque es muy normal que vaya a pasear constantemente por esas “callecitas”. Porque muchos amigos y la mayoría de mi familia viven en esa hermosa ciudad.

En uno de mis paseos a la cabaña de un amigo en Cholón, que por cierto tiene una vista espectacular. Me lleve a dos amigas que había conocido meses atrás en una fiesta, de esas personas que con solo decir una palabra ya sientes conexión. Recuerdo que la frase que dijo «Mi Tocaya» y que me pareció genial fue:
-¡Oye no me empujen! Cuidado que ahí está la fuente de agua y a ésta hora de la noche no aguanta mojarme. Bueno, mojarme no, lo que sería ideal es estar mojada”.

¿Qué más se le puede pedir a una amiga si no es que te haga reír?.

En fin, me lleve a esas locas para el paseo. En el muelle me encontré al dueño de la cabaña y me dijo:
-Oye ya te construimos el corral. Para explicarles porqué me decía eso toca hacer un flashback. Corral, porque dicen que yo y otra amiga somos “Las tilin”. Sobrenombre que viene del dicho: “Purotilin tilin y nada de paleta”. Ellos dicen que a «Las tilin» las iban a meter en un corral a las fueras de la cabaña, para que lo único que se las comiera fuera el mosquito y el salitre. Aunque ellos saben que un paseo no queda bueno sin ésta tilin, rin tin tin.

La lancha era casi perfecta, solo por el simple detalle que no había música. O bueno sí había, una queridísima amiga de las caCtageneras llevo su super iPod envenenado de buena música. Pero ¿para qué? Para que el lanchero diga:
-Erda es que se me daño el cable pa’ poné eso, pero aquí sivve la cassetera pa’ poné el CD”.
Y como en la vieja guardia, nos tocó hacer como Natalia París, “A mi me gusta la música de CD”.

-¡Bueno, que suene la música carajo! exclamamos.
Eran puros vallenatos viejos. Para rematar cada vez que la lancha saltaba se dañaba la música y el lanchero tenía que pegarle un puño al Cd-Player. Que yo me acuerde nunca escuchamos una canción completa; “Dime pajarito, porque hoy estás triste, no escucho en tu can can can fuehuryccsjf piiiii Praa praa, …tooo la misma alegría”.

Cuando íbamos llegando a Cholón escuchamos un “Marica se me quedo el pollo”, a continuación le respondimos todos en masa, así como cuando la gente grita GOLLLL.. Bueno, pero en esa lancha llena de caCtageneros se escucho un EDDAAA. Nuestro host había dejado el almuerzo, muchos pensaron tirarlo al agua y que nadara a buscarlo. Muchos me suena a batallón, creo que sólo yo vislumbre esa posibilidad.

Llegamos y las barranquilleras como las propias cachacas nos tiramos al mar enseguida. ¿Cómo no tirarse en esa agua cristalina, que está a 1.000 años luz de una playa en salgar? Las caCtageneras acostumbradas a ese paraíso se quedaron bronceándose en la piscina como las propias «Lacoste». Se me estaba olvidando, también se tiraron dos gringas que lo único que les enseñe de mi amplio léxico fue “ay hombe”. Yo intentaba comunicarme con ellas en su idioma, hubiera sido genial que me cantaran: “Carito me habla en inglés, que me dice yo no se…”.

Llegó la noche y pasó algo que me dejó pensando. Comprobé que a la gente le gusta estar en el tumulto. La piscina es grande, y el jacuzzi es cinco veces mas pequeño, pero en él habían más de 20 personas, todos empujándose para agarrar un chorro… de agua. Sacaron la champagne, pero una vez leí que mueren más personas con los el golpe del corcho al destapar una champagne, que por picaduras de araña. Dato curioso, es por eso que siempre me agacho.

Los más juiciosos jugamos algo que se llama “Mimiretto”. ¿Cómo harías para que tu compañera de juego adivine la palabra “polvo” si en la oración que debe formar para explicártelo no puede decir; sucio, viejo, alergia? Mi queridísima amiga, la «Sensua» usó su imaginación y me dijo: “Caro cuando te echas un Quicklie”… Conclusión, ganamos.

Las borrachas del paseo fueron dos, una de las gringas y una de las barranquilleras. «La Gringa», no sé si estaba borracha o era su forma de ser. Pero sé que la barranquillera no quiso comer la porquería que nos hizo de almuerzo una de las «Lacoste» la que se chupa el dedo pulgar. Si, ella se chupa el dedo y tiene 23 años. ah y también tiene novio, uno que duro desapareció por 4 horas por andar haciendo kitesurf. Pensamos que se había ahogado porque el lanchero no lo encontraba, la novia se quería arrancar el dedo pulgar chupándoselo del nervio.

En fin, esas dos estaban alabando al Dios Baco, tome que tome. Como toda gringa es Open.. Mind, estaba “de love” con mi amigo «Goku», le digo así porque tiene las nalgas más duras que las esferas del dragón. La barranquillera que también entra en el corral de «las tilin» era la única que a altas horas de la noche estaba en la piscina. Gritaba y bailaba diciendo: “Bombea, bombea tacatacataca…” Por eso, en esta historia la llamaremos «La Bombea».

Al principio «La Bombea» odiaba a «Goku», por el simple hecho que ella al tratar de entablar una conversación para conocerlo le dice: ¿Oye tú eres hincha del Junior verdad? «Goku», hincha del Real Cartagena o yo que sé de quien, le ha lanzado el vaso con hielo lleno de trago en las naranjas de la «La Bombea» acompañado de estas palabras: “Que Junior ni que ná”. No se imaginan la cara de asombro de esta mujer. Pero ese odio duró poco, luego de que «Goku» como muestra de arrepentimiento le chupo el dedo gordo del pie a la víctima. En serio.

Ya arreglado el problema del “odio”, «Goku» se enfocó en su VUELTA. En un abrir y cerrar de ojos «La Gringa» se desaparecía, luego regresaba a la hora, se quedaba un rato y luego volvía y se iba… con «Goku».

Mientras pasaba lo que se están imaginado, en otro lado de la cabaña «La Bombea» borracha se fue a dormir. No supimos mas de ellos 3, hasta cuando en la mañana al desayuno hicimos el llamado “recorderis”.

Nos cuenta «Goku» que en la madrugada, después de una de sus faenas (eso no lo dijo, nos lo imaginamos) encontró a «La Bombea» todavía en vestido de baño arropada con una sabana tratando de bajar las escaleras, me la imagino bajando las escaleras como la de protagonista de “El Exorcista”. Y que decía:
-¡Ay tengo sed! -suplicaba -estaba soñando con manantiales de agua y que sacaba la lengua y la sed no se me quitaba.

Nos dijo que él la trataba de levantar y ella se tiraba al piso y decía:
-Tengo mareo, déjame aquí.
Ustedes no se alcanzan a imaginar cómo estaba el piso de la cocina, se había regado de todo ahí, habían marcas de la pecueca de todo el mundo. Con solo pensar que «La Bombea» estaba nadando en ese “masacote” nos dio asco.

A las 4 am «La Bombea» pedía comida y no solo ella, «La Gringa» también. Bueno, «La Gringa» ya venía comida pero necesitaba alimentar su estomago. Y para saciar a estas hambrientas, a mi querido «Goku» le toco hacer Sandwiches. Hoy yo daría lo que fuera para haber estado ahí y ver a «La Bombea» comiéndose ese sandwich en el piso, como la propia hambrienta caníbal de “Viven”.

Después de reírnos de ese cueto, seguimos con “el recorderis”. Les conté a todos que en la noche había experimentado el susto más grande de mi vida. Yo estaba sola en el cuarto y de repente entra una niñita. Y yo le digo: -Hola nena, ¿quién eres? La niña volteo, me sonrió y se fue corriendo. Quedé en shock cinco segundos, el silencio invadió la habitación. Me tapé con la sabana y en vez de rezar lo primero que se me ocurre decir fue:
-¡Ay jueputa! ¡Ay jueputa! ¿Qué es eso?

Bajé corriendo las escaleras para que alguien me ayudara, y encuentro a «La Gringa» hablándole en inglés a la niñita, diciéndole no sé que barbaridades. Ahí dije:
-Eche está pelaita de mierda no es ningún fantasma. ¿Oye nena se te comieron la lengua los ratones?
Me miro, sonrió y salió corriendo.

-Y eso no es todo chicos-les digo- imagínense que ahora cuando nos levantamos entró de nuevo la pelaita de mierda esa, y «La Bombea» todavía con guayabo le dice:
-Oye nena me haces un dos, me traes un vaso con agua porfis…
La niñita la mira, le sonríe y sale corriendo. Ella y yo nos miramos y nos reímos. Y le dije:
-Viste viste, que niña tan freak. Se parece a la del “Aro”. BTW Oye «Bombea» tu si eres descarada, ves a buscar el agua tú”.

Habían dos opciones para abandonar ese paraíso, uno era irnos en aquella lancha llamada “La rockanrolla” que no hacía honor a su nombre porque estaba llena de vallenato. O dos, nos podíamos ir en el “Piano Piano” el velero de uno de esos caCtagenros que estaba compitiendo en la Regata. Por consideración con «La Bombea» varios nos fuimos en la lancha para acompañarla. Ya que montarla en un velero con el guayabo que tenía podría acarrear un paseo muy vómitoso. Ya en la lancha, La Chupi dedo y el novio, mi tocaya, nuestro host, la bombea y yo decidimos NO poner música en “la cassetera”, y con una botella de vino nos regresamos cantando vallenatos a capela.

Fin…

Pd: En el paseo todos se burlaban porque yo me “bañaba” en bloqueador solar. Me decían: “Erda bien, la piel suprema”. Al día siguiente sentí el fresquito de la venganza. Me enteré que todos estaban supremamente insolados, imagínense que «La Bombea» no había podido ir a trabajar por quemaduras de segundo grado y además tenia las gafas pintadas.

 

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