David y Goliat

Comparé las huellas que los dos dejamos en la arena mojada, la de él era 20 veces más grande que la mía. Tragué saliva al imaginar también, que por el tamaño de su nariz, el aire que sus pulmones respiraban, era 20 veces mayor al aire que los míos recibían, y que por su inmensa boca, obviamente la comida que su estómago ingería era mucho mayor a la que yo podía comer, aunque en este caso no era 20 veces mayor sino 15 veces, porque con la comida sí que soy un glotón.

Cuando yo me vuelvo intenso para que me lleven al baño, mi ama sale con una bolsita diminuta y una palita, la de él seguro sale con una bolsa de basura de grandes proporciones y una retroexcavadora Caterpillar. Y cuando me llevan a la peluquería, de la hora que pagan para mí en aquel SPA, no se demoran ni treinta minutos, porque claro, con tipos de perros como él, duran el triple. Y no quiero describir el tamaño de su órgano viril en comparación al mío, porque seguramente esto lo lee alguna perra amiga y ahí sí jodo a todos los machos Yorkies del mundo, nuestras hembras les harían filas a los perros Gran Danés para sacar cría, porque esas perras sí que son bien gandías (golosas).

No lo niego, yo tambie quedé impresionado con semejante animal, cuando lo vi cada centímetro de mi cuerpo empezó a temblar, menos mal que ya había hecho mis necesidades fisiológicas antes de verlo, de lo contrario no hubiera podido aguantar mis esfínteres. Apreté el trasero y me puse erguido porque me acordé que nosotros los animales olemos el miedo, así que me armé de valor y empecé a gritarle en su cara, bueno, así que uno diga en su cara en su cara, no, pero sí estaba a unos cuantos metros de él.

-No te tengo miedo monstruo. Tus colmillos pueden ser más grandes, pero los míos son más filosos, tus garras más potentes pero las mías más ágiles. Si quieres pelear ven que aquí te espero, pero piénsalo dos veces antes de hacerlo. NO SE TE OCURRA acercarte porque te puede ir muy mal- gritó el Yorkie.

– Tranquilo amigo, no te haré daño. Sólo estoy paseando, mi intención no es molestar a nadie. Discúlpame si mi presencia te ha irritado, ya me voy. Que tengas un lindo día- respondió el Gran Danés.

Seguí mi camino con la frente en alto, porque la gente me puede ver pequeño, eso no lo puedo ocular, pero nunca débil. Si tienes miedo, finge que no, porque es impresionante pero el miedo se huele a leguas.

———–

Yo iba caminando por el parque y vi esa escena, quedé encantada al ver a ese diminuto animal mostrando valentía, y en contraproducencia, la nobleza y la calma del gigante. Las apariencias engañan, no debemos juzgar. Normalmente al ver a alguien “superior”, lo respetamos; y al ver a alguien “inferior”, lo menospreciamos.

Yo tengo dos perritas, Antonia, una Schnauzer, y Lunita, una Jack Russell Terrier. Las dos tiene el mismo tamaño y pesan 10K, por su apariencia se podría pensar que ambas son inofensivas pero no, la primera es lo más idiota de este mundo, en cambio la segunda es una fiera. La primera le huye a todos los perros grandes, la segunda, hace huir a todos los perros grandes. A la primera todo el mundo se la quiere robar porque le mueve las caderas a cualquier pendejo, por ende me ha hecho llorar a moco tendido buscándola por toda la ciudad. A la segunda nadie la toca, es tan autosuficiente que impresiona, es cazadora de todo lo que se mueve, un día en la finca se perdió y apareció con una culebra venenosa en la boca.

Si hay una comida servida, los animales dominantes comen primero y le dejan las sobras a los demás, a veces pelean y demuestran su poderío y el ganador se sirve primero, otras veces los competidores no pelean, sólo sienten la superioridad del oponente y se hacen a un lado. Lunita ha dejado en fila a Rotweilers, Weimaraner, Dobermans, Labradores y hasta a un Fila Brasilero. Todos nos quedabamos mirando el espectaculo encantados, que recuerde ella nunca había peleado por la comida, eran ellos los que se hacían a un lado. Pero un día, la Weimaraner de la casa, hermosa, noble y comelona, se cansó de siempre darle paso y esperar las sobras, se acordó que ella era más grande y sacó la fiera que tenía oculta para pelear. Desde ese día Maye come primero que Lunita.

Eso de comer primero, aplica para animales dominantes de todas las especies, porque en esta vida, no importa el tamaño, lo realmente importante no es la coraza con la que naces, sino lo que llevas por dentro.

image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s