Yo me pregunto

Hoy, de regreso a casa y como de costumbre, me puse a pensar en la inmortalidad del cangrejo. A mi mente me vinieron dos cosas. Una es: ¿Por qué escribo? y la otra ¿Quien me intimida? No hay relación entre una cosa y la otra pero ajá, así es la mente, no ven que cuando estamos contando algún sueño decimos: “yo estaba en tal lugar y repente aparecí en otro”. La mente es así, desordenada.

Escribo para entenderme. Para conocer al releer lo que escribo, qué es lo que pienso y como lo expreso. Escribo por una necesidad mía de analizar mis ideas, aquello que me ronda en la cabeza. Lo saco y siento un alivio cuando sé que mi cerebro de nuevo está vacío. Porque al estar mi cerebro ligerito de peso, mis sentidos vuelven a captar el mundo que me rodea con sed, con sed de entenderlo.

Escribo porque me fluye. Porque lo encuentro placentero. Porque me encanta. Porque me excita. Porque me hace sentir viva. Porque haciéndolo se deja un legado. Porque el día que mi cuerpo no esté, mis pensamientos perduran. Porque vuelvo a recordar el pasado. Porque al leerme me rio de mi misma. Porque puedo y no me da miedo. Ahh… y porque escribiendo  enamoro porque enamoro jajaja.

Esto de nadar en letras nunca fue mi anhelo. Ni por la cabeza se me pasó que algún día de mi mente iba a salir uno de esos libros que adornaban las bibliotecas. Es la hora y ni sé cómo lo hice. Lo veo, lo leo y aún no lo creo. Hablan maravillas de el, y yo siento como si… (no sé que poner aquí, me quedé mirandolo el ” Siento como sí…” unos segundos y nada no encontré la palabra, para inspirarme tuve que abrir mi closet y sacar el libro. Ya, ya  encontré las palabras). Siento como cuando una madre ve a su hijo, siento así como si un pedazo de vida estuviera ahí. Orgullo, eso es lo que siento.

Ahora, ¿Quien me intimida?

Me analicé, y al imaginarme al frente de todas las posibles personas que puedan intimidar, mi respuesta fue: Nadie.

Alguien rico: jmmm nop. He llegado a entablar conversación con personas no solamente ricas, sino poderosas y siento como si estuviera hablando con el portero de mi casa.

Alguien bello: Es difícil concentrarse y todo, pero a veces son mas inseguros de lo que tu crees, y los que están intimidados de hablar contigo son ellos.

Alguien inteligente: cuando te das cuenta que eso de ser “brillante” es solo cuando hablan del tema que manejan, aprendes a cambiar el rumbo a la conversación y hacerlos tambalear.

Alguien famoso: que va, nada, esos ni 5. Ellos lo que tienen es el ego por las nubes, toca bajárselo siendo indiferente y tratarlos como son… como tú y yo con la diferencia que salen en revistas y en televisión.

“Nadie me intimida”, empecé a decir al analizar todos los posibles casos, mi personalidad está diseñada para eso Pero pum… me acordé de alguien que sí me intimidó y me trague mis palabras.

Una vez no supe descifrar algo en una señora que me cautivo. Era una mujer de 45 años, gordita, blanca, de ojos miel y unos 5 centímetros mas baja que yo. A ella la conocí en un concurso de canto que organicé. Me llamó el último día para inscripciones, desde el bus, desesperada, que ya iba en camino pero que por favor la esperara en la oficina, que no me fuera, que ella tenia unos niños que inscribir.

Llegó corriendo, agitada, sudada, pero con una sonrisa tan mágica que iluminó la oficina. Su extrema felicidad, mezclada de humildad me intimidó. No supe descifrarla, no entendía qué le causaba tanta alegría. Para inscribirse al concurso solo tenían que llenar un formato y unos cuantos papeles y ya, pero ella no, ella sacó cada hoja de su alumno inscrito con una emoción abrumadora, eso llevó registro civil, tarjeta de identidad, foto, carta de recomendación del colegio, misión y visión del colegio, el primer diente que se le cayó al pelao… hey, DE TODO.

Al finalizar el concurso, 3 de los 5 niños que inscribió pasaron a la segunda ronda. Y uno de esos, su hija, quedó en la final y se ganó uno de los premios. El día de la presentación final la volví a ver en las gradas, con toda la comitiva del colegio ovacionando con “panderetas, pitos, pancartas, qué carajo”. La miré, y estaba igual de feliz, llena de la misma felicidad cautivadora. Y hoy me acordé de ella, su nombre no lo recuerdo, lo que sí recuerdo fue aquel día que me intimidó más aún cuando al preguntarle:

– ¿Por qué eres así tan feliz?

Me respondió mirándome a los ojos.

– Ay señorita, porque no existe envidia en mi mente ni maldad en mi alma, pero sobre todo porque tengo a Dios en mi corazón.

Así que sí, sí hay una persona que me intimida, alguien EXITOSO. 

image

Anuncios

3 thoughts on “Yo me pregunto

  1. CARITO.TU SABES CUANTO ME ENCANTA DISFRUTAR TUS ESCRITOS ESTAS SON LAS ENSEÑANZAS QUE SIEMPRE DEBEMOS TENER PRESENTE , LAS PERSONAS CON SENCILLEZ Y HUMILDAD NUNCA TIENEN PENSAMIENTOS DE MALDAD EN SU CORAZON, POR QUE DIOS VIVE EN SU VIDA. Y EL PONE EN SU CAMINO PERSONAS COMO TU . POR ESO ESA PERSONA ES FELIZ. TE QUEREMOS. LA TIA.

    • Eso es el éxito María Luisa, vivir feliz. Y esa señora me dio una lección grande, hay algo más importante que la belleza, el dinero o la fama… tu paz interior. Un besote para ti y para el tío Nestor. Gracias por estar siempre pendiente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s