Los Freelancers del amor

Esos que no soportan un par de meses en una relación seria porque les entra la tembladera.  Le tienen pavor al compromiso, a entregar su corazón por completo y sumergirse en una relación. Esos que no dejan que otra persona entre en sus vidas con intención de quedarse, con intención de quitarnos la sábana a media noche, y ni que decir de eso de querer dejar su cepillo de dientes en el baño.

Ellos son unos fugitivos del amor. Huyen porque seguramente,  alguna vez en la vida, los hicieron sufrir. Huyen porque un día entregaron el corazón por completo, sin importar nada, sin esperar nada,  le metieron el alma, la vida y las letras a una relación y al final, todo acabó.

Uno se vuelve esquivo y temeroso cuando un día esperó mucho de alguien, y lo que recibió fue dolor y decepción.  Te protejes poniéndote una coraza, un escudo que te obliga a estar de pie, fuerte y victorioso en vez de estar agachado en el suelo recogiendo todos los pedacitos que quedaron de tu corazón partido.

Te vuelves tan esquivo que cuando se te acerca una persona a calentarte el oído, le sacas algún defecto, le ves alguna caída o simplemente te refugias en una excusa. “No es el momento”, “tengo otras prioridades” etc, etc…  Cuando lo que debemos hacer es arriesgarnos, no seguir respondiendo a los mensajitos con una frase seca y fría sino con un “quiero que te quedes”.

Debemos despegarnos de esa “tusa acumulativa” que llaman. Basta de eso de tener tusa por el de hace un mes, por el de hace un año, por el del colegio y por el del primer beso.  Hay que entender que ya no amas a esa persona, solo amas los momentos que viviste con ella. Tus recuerdos son los que te atan, te acuerdas cuando él se reía de  tus tonterías, de tus chistes tontos, de ir por la vida amando sin preocupación y bailando bajo la lluvia sin contemplación.

¿Diez días de dolor no valen la pena si uno puede estar feliz 24 horas? Hoy decidí que sí, porque me acordé que la vida, como la tierra, no es plana. Que tiene sus altibajos, sus Everest y sus acantilados. Dicen que la vida tiene cuatro días y dos de ellos son oscuros. Así que vivámosla a fondo, qué carajos, que nos rompan el corazón, al final nadie se muere de amor. Nos compramos unas curitas para los menos graves y para los que están “de muerte lenta”, les echamos gota mágica. Y pa lanteee!!

No lo niego, me vuelvo loca con un par de ojos lindos y un contador de chistes flojos, he ahí el problema, empiezo a imaginarme un mundo romanticón y me olvido que a los hombres lo que le gusta son las películas de acción.  Yo, como el 99.9% de las mujeres me ilusiono, y cuando vuelvo a la realidad, me es muy difícil recuperarme. Aunque siempre, por la sangre potra zaina que llevo en mis entrañas, me desprendo fácilmente de las personas, aunque en las noches llore en silencio, siempre,  SIEMPRE salgo radiante por la mañana.

Voy a dejar tanta maricada, ya me cansé de huir, en ultimas yo no pretendo ser dueña de nadie, simplemente quiero dejarles un poquito de sabor a mí.Image

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4 thoughts on “Los Freelancers del amor

  1. A veces hay q arriesgarse, vivir y gozar. Es mejor aquel q arriesga… al q nunca se le da por arriesgar.

    Eso es como tener a prodigio, es mejor arriesgarse a apretarlo y q se lo retiren de la pista…. a dejarlo ir normal y q se vea simplon.

  2. Así es, debemos arriesgarnos y vencer la tusa acumulativa. Poder mirarte a los ojos caro y decirte tantas cosas que nunca antes me he atrevido a decirte, tanta cosas que me guardado para mis adentros y por tanto tiempo…..

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