El San Valentín Chibchombiano

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Todo comenzó cuando un sacerdote llamado Valentín, se enfrentó contra un emperador que impedía que los jóvenes se casaran porque creía que los hombres solteros eran mejores soldados. Así que él, Valentín, después convertido en santo por hacer milagros en nombre de Dios como devolver la vista a los ciegos, consideró que el decreto era injusto y celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. Desde ahí, él se convirtió en el nuevo cupido, en el patrón de los enamorados.

Para los solteros este día pasa desapercibido. Uno ni cuenta se da de que se aproxima esa romántica celebración hasta que una amiga desesperada y con un brillo de tonta enamorada en los ojos te grita:

-¡AHHHH! estoy de muerte lenta. ¿Qué le regalo a Juanchito el Día del Amor y la Amistad? Quiero deslumbrarlo.

(Suspiro) Ay, el amor, el amor. Es tan empalagoso que aunque uno no lo esté viviendo, algo se le pega. Toda mujer que ve a otra enamorada y botando corazoncitos en cada respirar, tiene que contagiarse y gritar, para que la amiga sepa que uno está feliz por ella.

– ¡AHHHH! que emoción Juanchita. Me encanta que estés tan feliz con él. Te lo mereces después de pasar tanto tiempo ponchá. Ya te estabas secando mija.

– Huy sí. Este verano azul en el que estaba me tenía mal. Pasé un año entero esperando que llegara este aguacero… de emociones.

Este día es típicamente occidental. En los países nórdicos esa fecha sólo se deja para los enamorados. No como en Colombia, que le agregan el día de la amistad. Es que verdaderamente aquí somos bien vivos, a todo le queremos sacar fiesta, y el comercio se aprovecha de cualquier vaina para agrandar sus ganancias.

Aquí es común jugar al “Amigo Secreto”. Que consiste en introducir en un recipiente, papeles pequeños con los nombres de los participantes, para luego por azar, sacar el nombre del que sería el amigo destinado a recibir todo tipo de regalitos o adivinanzas el tercer sábado de septiembre.

Ahora mismo no puedo dejar de reírme, al acordarme de la época universitaria. A mí me hicieron dos primíparadas. Una fue que una vieja, que se vestía todo estrambótico (rarita), y que supuestamente estaba enamorada de mí. Me mandaba mensajitos con amigos que le seguían el juego y cada vez que me veía me tiraba besos.

Yo como una misma hueva, al verla en cualquier lado, salía corriendo asustada. Le tenía pavor. Mucho después, la pelá se me acercó y yo, al verme en apuros, la empecé a insultar diciéndole que me dejara en paz o la denunciaría con el rector, ella orinada de la risa me confesó que no era lesbiana ni nada, que simplemente lo estaba haciendo por joderme la vida.

La otra, que es la primiparada que pega en este artículo, fue el Día del Amor y la Amistad. Toda la semana mi amigo secreto me mandaba unos mensajes de amor absurdos. Poemas, chocolates super costosos, bombas de corazones, pintaba en el tablero con mensajes para mí. En fin, fue tanto el alboroto que hizo ese tipo, que todo el mundo estaba a la expectativa por conocer a mi supuesto amigo.

– Ya sé quién es tu enamorado- me decían- y te va a dar tronco de regalo el último día del juego. Espectacular, ya lo vi.

Por dentro yo decía: “Mierda, tronco de encarte. Quien carajos de estos manes se habrá enamorado de mí. Yo que pensaba dar un regalito sencillo, ahora me da pena llegar con unos simples chocolates, después que ese man me ha mandado tantas cosas. No me quiero ni imaginar ese regalo final”.

Llegó el día. Yo llegue con un botellón de cerveza corona, adornado con chocolates y dulces. Y al entrar, había una caja gigante en mi puesto, con un mensaje que decía: “Te mereces esto y mucho más, queridísima amiga secreta”.

“Mierdaaa.. con qué loco me va a tocar lidiar ahora. Qué exagerado, ni lo conozco”. Pensé al ver semejante caja.

Me senté en la mesa y la gente empezó el juego. TODO EL MUNDO estaba mirándome. Y cuando llegó el momento, vi como en cámara lenta se me acercaba mi amigo. Un regordete con carita de niño lindo llamado Fabio.

– Me gustaste desde que te vi- me dijo- y por eso quiero hacer de este día muy especial.

– Anda Fabi gracias, en serio no era para tanto ese poco de regalos que me has mandado. – le dije.

En mi curso no había ninguno que me gustara, y menos Fabio, que yo lo veía como un amiguito querendon… nada más. Al entregarle mi regalo, él quedó encantado con su cerveza, y cuando yo me dispuse a abrir el mío, todo el curso, unas 25 personas, se amontonaron alrededor de mi mesa para ver la sorpresa.

Sorpresa que me llevé yo, cuando al meter la mano en esa caja, sentí una cosa babosa y un olor raro. Asqueada saqué la mano y lo fulminé con la mirada. La caja cayó al piso y salieron cuatro bollos y una libra de queso rodando. Obviamente todo el mundo se rió a carcajadas, menos yo. Porque estaba en una esquina del salón, llorando como una magdalena porque me habían hecho esa broma tan de mal gusto. Es que yo soy una mujer sensible para tales cosas…. Naaaaahhhh jajajajajaja. Mentiras. Yo también estaba ahogándome de la risa al igual que ellos.

– Anda Fabi, ya me estabas asustando. Pensé que de verdad te habías enamorado y eso.

– En serio eso fue un despiste. Aquí está tu regalo de verdad- Me entregó una cajita más pequeña, pero super adornada- Y síguete asustando porque sí me estoy enamorando de ti… Caro.

– ¡BESO, BESO, BESO!- Empezó a gritar la gente.

Él se acercó a mí, y yo a él. Hice mi cara más sexy, lo miré a los ojos para emocionarlo y cuando él decidió buscar mis labios, agarré un pedazo de queso y se lo metí en la boca. Por iluso. Jajaja. Buen recuerdo.

Que chévere es eso del día de los enamorados y de la amistad. Esa costumbre nunca se debería perder, es que ni cuando estén casados. No hay cosa más hermosa que demostrarle el amor a la pareja, y no simplemente con regalos materiales, sino con detalles pequeños que valen más que cualquier ROLEX. Ehh bueno, no es para tanto.

Cuando uno está soltero en esta época, pareciera que llovieran corazones del cielo y uno estuviera debajo de un paraguas con cara de amargado. Pero no, menos mal que a uno lo reconforta tener amigas y ver los dilemas de sus relaciones, como una que ayer me dijo con la típica gritería de las mujeres cuando hablan con otra amiga.

– AYYYY NO. Petronio de los Palotes me invitó a pasar ese día con él y yo no quiero… No quiero estar con él sino con Sebastengo de todos los Santos. ¿Por qué? ¿Por qué no me invita él?… que desgracia tan infinita la mía.

El amor… el amor… cosa complicada, pero más rica que el pan de cada día.

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