La paciencia del payaso

Es lo que hay que tener para conservar el trabajo, y a la pregunta de Charles Bukowski de:

¿Cómo diablos puede un ser humano disfrutar que una alarma lo despierte a las 5:30 para brincar de la cama, sentarse en el excusado, bañarse y vestirse, comer a la fuerza, cepillarse los dientes y el cabello, y encima luchar con el tráfico, para llegar a un lugar donde usted, esencialmente, hace montañas de dinero para alguien más, y encima de todo, si le preguntan debe mostrarse agradecido por la oportunidad de hacer eso?

Le respondo que: por la plata baila el mono, y que en este país donde el desempleo está en el 10.2% según el DANE, uno no puede darse el lujo de perder el “puestico”. Por eso, y porque así renuncies huyendo de los malos tratos de tu actual jefe, a menos que quieras ser empresario o artista, o casarte con una viuda rica o un príncipe azul que te mantenga, o ganarte el Baloto, siempre te tocará lidiar con otro jefe, y como dice el dicho: “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Por eso día a día hay que llenarse de mucha paciencia para convivir con el enemigo.

Mi abuela dice que:
– Al jefe hay que colaborarle en todo. Si te dice: haga esto. Tú respondes; sí señor, enseguida. Que haga esto otro. Tú respondes; con mucho señor. Hazme caso mijita, toma este consejo que lo hago por tu bien. Mírame a mí, trabajé 23 años, y nunca se quejaron de mí, en la oficina todos me adoraban. Y ahora estoy pensionada, feliz de la vida.

Hay que trabajar con paciencia y dedicación, y por supuesto hacer bien el trabajo, para que nadie tenga quejas de ti. Pero si tienes un jefe triple i, es decir: incompetente, inútil, e insoportable, no te queda de otra que relajarte y no estresarte. Solo esfuérzate por ser mejor que él, para que el de arriba, es decir, el jefe mayor, se de cuenta que tú estás capacitado para un cargo mejor.

Mis experiencias laborales han sido mas o menos buenas, lo mejor era cuando cada quince días veía varios ceros en mi cuenta bancaria. Creo que uno debe disfrutar plenamente de su trabajo, hacer lo que te gusta sin importar lo que otros piensen, hagan, o digan. Todos merecemos trabajar en algo donde tengamos la oportunidad de realizarnos creativamente, de potencializar nuestros dones y cualidades para servir a los demás, no para buscar recompensas, reconocimiento y poder, sino para disfrutar el arte de vivir intensamente, porque todo los demás llegará por añadidura.

Los jefes deberían tener claro que una empresa es una manada humana, donde se debe trabajar en conjunto para conseguir un mismo fin. Cada empleado es importante. Es como un equipo de fútbol. El que ve al arquero dice: “ese se gana la plática suave porque no corre como el mediocampista”. Pero ve y quita al arquero para que veas como el 10 a 0 que le hizo el Real Madrid a Millonarios sería un juego de niños con la goleada que le meterían a un equipo sin arquero.

Todos y cada uno de los empleado son importantes, y por eso hay que tratarlos como eso, como una pieza clave en el engranaje. Tu labor como la del portero, vale la pena, porque contribuye a que el equipo busque el bienestar del consumidor último. Por eso hay que motivar y activar el espíritu luchador de tus empleados, para así aprovechar al máximo su potencial. Pide ayuda cuando lo necesites, entiende que la experiencia hace al maestro, y de empleados como Petronita, tu secretaría, que lleva 10 años trabajando ahí, aprenderás cosas importantes. Ahora ten en cuenta estos puntos:

– Trata a tus empleados como te gustaría que te tratarán a ti.
– Delega algunas funciones y responsabilidades, eso los motiva, porque sienten que tú confías en ellos, y su trabajo es importante.
– Obviamente no delegues todo, trabaja a la par o más, por algo te eligieron como jefe.
– Haz agradable el ambiente laboral, porque con ellos convives ocho horas diarias.
– Nadie es indispensable, por eso gánate la confianza de tus empleados para que cuando faltes, el mundo siga girando sin problema.
– Entiende que eres el líder de la manada, de la familia laboral, por eso debes ir adelante y guiarlos, no vayas en la fila de atrás pegándoles latigazos.
– El complejo de poder déjalo guardado en el cajón de la mesita de noche de tu cama, y úsalo solamente para… para.. este… Bueno, ya entendiste para qué.
– Entiende que la una buena comunicación es necesaria, porque ahí, la señora encargada del aseo puede decirle a Santiago Lorenzo, el Director de contabilidad, que no vuelva a dejarle el cafecito servido.

Es harto tener una guerra entre jefes y empleados, porque casi siempre estos últimos son los que pagan los platos rotos. Por eso hay que ser tolerante, aguantar y aprender del payaso. Ese man se pinta la cara y hace reír a miles de personas, a pesar de todos los problemas que debe tener en su interior, ¿saben el nivel de paciencia que se necesita para hacer eso? No es fácil, lo sé, porque hacer reír es más difícil que hacer llorar.

Así que si te sientes miserable porque tu trabajo no es el mejor, mira por la ventana y fíjate en la cantidad de gente desempleada, tú, con todos tus problemas, eres bendecido porque puedes pagarle el colegio a tus hijos, o tienes platica para comprarte ropa, o para tomarte unos traguitos con tus amigos. Por eso agradece que tienes trabajo.

Eso sí, si tu jefe se pasa de la raya, y realmente es un acosador laboral empedernido, pues crea un sindicato, arma peleas, tírale pica pica en la silla, chicle en el pelo, lo que sea, pero no te dejes botar, que el que renuncie sea él, no tú. Párate firme y defiende tus derechos, tampoco eres una máquina.

Creo que el problema del mal ambiente en las empresas viene es de los altos mandos. Algunos quieren manejar empresas como una tienda de barrio. Pero no, así no es, hay que pensar en grande, porque las mentes estrechas viven en un mundo estrecho. Si ves que tu empresa está decaída, reúnelos a todos y muéstrales la cima, háblales y motívalos a te acompañen a llegar a la meta. Y te digo que estas muy equivocado si deseas dirigir un negocio basándote simplemente en las ganancias, porque eso sería como jugar un partido de Basketball con los ojos puestos en el tablero de puntuación, en lugar de la pelota y sus jugadores.

Lo esencial para alcanzar el éxito es trabajar en equipo. Con entusiasmo, energía y dedicación sin límites, frente a una actividad cualquiera.

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