El amor

Que se demore lo que se tenga que demorar, y que cuando llegue, dure lo que tenga que durar.

Para amar hay que saber que el amor eterno no existe porque cuando se acaba la pasión, solo queda costumbre en el corazón.

Para amar toca vencer el miedo. Toca jugar con la cera que forma la vela sin temor a quemarse con la llama que te desvela.

El miedo hace que amemos suavecito, con cuidadito, alejándose poquito a poquito y solo unos mesecitos, para así huir, huir y no ser heridos.

Pero nada justifica amar a medias, si tienes miedo a sufrir, mejor no ames, y pásate la vida por ahí, jugando a querer pero no a ceder.

El que no amó joven, podrá amar cuando viejo, pero el que nunca amó por temor al sufrimiento, se lamentará, porque sólo se quedará, y le saldrán arrugas tanto en la frente como en el alma.

Para amar hay que ser fuerte y no temerle al sufrimiento. Simplemente amar, amar sin hacer juramentos. Apagar la luz y prometer que no habrá palabras pero tampoco silencio.

Porque el amor hay que vivirlo con intensidad, aunque sea corta su vida y largo su olvido.

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2 thoughts on “El amor

  1. de acuerdo con todo… hay que ser un caballo arabe por lo resistente y para largas carreras y no ser uno de cuarto de milla que asombra al comienzo y se queda rezagado a la larga.

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